sábado, 7 de junio de 2014

planeacion de la enseñanza y evaluacion del aprendizaje

La evaluación es el enjuiciamiento sistemático del valor o mérito de algo, lo que supone la emisión de juicios de valor. La meta principal de la evaluación consiste en obtener información relacionada con el atributo o dominio a evaluar para contrastarla contra criterios y estándares previamente fijados para determinar su valor. Es decir que se requiere tanto de técnicas de obtención de información, como del establecimiento de un marco que permita interpretar esta información para dar sustento a la emisión de juicios y por lo tanto a la toma de decisiones más adecuadas (Stufflebeam & Shinkfield, 1993).

En el caso de la evaluación educativa, el objeto puede ser el sistema en su
conjunto o cualquiera de sus componentes. Si adoptamos como unidad de análisis el proceso enseñanza-aprendizaje, es posible identificar diferentes elementos susceptibles de evaluación:

▪ los objetivos que lo presiden
▪ los contenidos a que se refiere
▪ la intervención didáctica
▪ los materiales y recursos didácticos
▪ los sistemas de evaluación
▪ el funcionamiento del proceso global

La elección de un tipo determinado de evaluación depende de los objetivos de la misma, los cuales a su vez son subsidiarios de una perspectiva psicoeducativa, en virtud de la cual la evaluación adquiere un sentido específico (Miras y Solé, 1991). El marco psicoeducativo que se toma como referencia para interpretar la enseñanza y el aprendizaje, determina la información que se debe obtener, el tipo de juicios que se emiten y la naturaleza de las decisiones que se adopten.

Actividad didáctica como proceso de investigación activa.

Planeación de Actuación didáctica Evaluación Reflexión
la enseñanza

Planeación Intervención
Observación

La evaluación no puede limitarse al ámbito de los objetivos más fácilmente contrastables, porque se perdería de vista la importante influencia de estrategias intelectuales y de procesos de pensamiento subyacentes a las tareas específicas, factores que nos permiten explicar causalmente el origen del éxito o fracaso del alumno. Sólo así la evaluación cumple su función de perfeccionamiento del proceso didáctico.

Tipología de la evaluación[1]:

Sumativa
Por su funcionalidad Formativa

Nomotética Normativa
Por su normotipo Criterial
Idiográfica

Inicial
Por su temporalidad Procesual
Final

Autoevaluación
Por sus agentes Coevaluación
Heteroevaluación

¿Qué tipos de referencias o criterios nos van a servir de punto de apoyo en nuestras interpretaciones?

La evaluación nomotética, cuyo referente es
externo, puede ser referida a una norma o a un criterio. Cuando la referencia es normativa, nos permite la comparación del rendimiento de cada alumno con respecto al logrado por el grupo. Si la referencia es contra criterio, nos permite determinar el nivel de competencia del alumno con respecto a un objetivo fijado.

Si lo que se requiere es centrarse en cada alumno, la evaluación ideográfica nos permite determinar los progresos que ha realizado con respecto a su propia ejecución, en otros cursos o momentos de un curso y comparar con ellos las nuevas adquisiciones. Esta historia personal o individualizada resulta esclarecedora respecto a las causas de cada situación, en un momento dado y permite proyectar su posible evolución en el futuro, así como diseñar un proceso de intervención adaptado y con garantías de efectividad.

¿Para qué se evalúa?

La evaluación puntual de carácter diagnóstico, que se realiza en un momento determinado del proceso didáctico va a servir de base para adoptar decisiones relativas a la realización de actividades de apoyo, específicamente orientadas a la superación de problemas que presente el alumno, o bien dará lugar a modificaciones específicas en otros componentes de la enseñanza en función de los problemas detectados.

De acuerdo con la naturaleza de la evaluación como actividad proyectada sobre todos los componentes del proceso didáctico, las decisiones tanto iniciales como continuo-formativas, diagnósticas y finales, se proyectarán sobre la misma función docente, la metodología, los recursos y las circunstancias contextuales.

Proceso:

Obtener Información Interpretarla Tomar decisiones

Funciones de la evaluación del aprendizaje.

Sólo a través de la evaluación sistemáticamente utilizada y aprovechada es factible transitar con cierta seguridad tanto en los procesos de planeación como de desarrollo del proceso educativo. La evaluación se relaciona con la planeación y la ejecución como parte de un todo absolutamente integrado. La clasificación en términos de momentos y funciones de la evaluación del aprendizaje en el aula, son complementarios y cada uno posee una función
específica:

La evaluación inicial o diagnóstica proporciona información acerca de los conocimientos y las habilidades previas del sujeto. Debe considerarse siempre en términos de su utilidad para facilitar adaptaciones constructivas de los programas educativos a los individuos. En este sentido cumple con la función reguladora que asegure que las características del sistema se ajusten a las de las personas a quienes se dirige.

La evaluación formativa o procesual cumple una función reguladora de los procesos de enseñanza y de aprendizaje lo cual nos permite llevar a cabo ajustes y adaptaciones de manera progresiva durante el curso. Una estrategia de evaluación formativa requiere un marco conceptual que precise y justifique los:

aspectos del aprendizaje que se van a evaluar
métodos y técnicas para obtener información
principios de interpretación de esta información
pasos a seguir en la adaptación del proceso educativo.

La evaluación final o sumativa constituye un balance de los conocimientos adquiridos y nos permite emitir un juicio de acreditación académica, posibilita la comparación de grupos y la conexión entre niveles secuenciados, por lo que exige un espectro amplio de conductas representativas y significativas del aprendizaje. La información cuantitativa proporcionada por la evaluación sumativa, permite además cumplir con la función de control y acreditación del aprendizaje, imprescindible para la planeación y sistematización de la práctica educativa.

Objetivos y evaluación.

Evaluar el proceso enseñanza - aprendizaje, significa ponderar los resultados obtenidos de la actividad que conjunta a profesores y alumnos en cuanto al logro de los objetivos de la educación (Quezada, 1991). La evaluación del aprendizaje es un proceso sistemático mediante el cual se recoge información acerca del aprendizaje del alumno y que permite mejorar ese aprendizaje y detectar elementos para formular un juicio acerca del nivel alcanzado, de la calidad del aprendizaje logrado y de lo que el alumno es capaz de hacer con ese aprendizaje.

Como proceso sistemático podemos considerar a la evaluación como una serie de actividades
planeadas con suficiente anticipación que responden a intenciones claras y explícitas y que guardan una relación estrecha y específica con el programa escolar, con las actividades de enseñanza y de aprendizaje y con las circunstancias en que se dan esas actividades (Carreño, 1981).

Las características del aprendizaje, las posibilidades del maestro y las circunstancias en que ha de desarrollarse la evaluación, determinan cual es la estrategia más adecuada, o simplemente posible, y a que nivel de rigor o complejidad puede llegarse. Es realmente indispensable que el juicio de evaluación no se base en impresiones subjetivas, situaciones excepcionales o aisladas, ni en información insuficiente, irrelevante o accesoria. La información obtenida a través de algún instrumento o de la observación intencionada y sistemática, debe ser analizada por el maestro y comparada con parámetros adecuados:

▪ ¿Qué se pretendía con el curso?
▪ ¿A qué nivel de comprensión ha llegado el alumno?
▪ ¿Qué tanta información maneja?
▪ ¿Cómo la utiliza?
▪ ¿Qué acciones o funciones puede realizar?
▪ ¿Qué preparación tiene para abordar aprendizajes subsecuentes?

PLANEACIÓN DE LA EVALUACIÓN DEL APRENDIZAJE

Antes de la selección de técnicas y elaboración de instrumentos para la evaluación del aprendizaje, se requiere de una planeación en grupos colegiados por materia o área curricular específica del plan de estudios, para acordar los procesos y resultados de aprendizaje a evaluar, así como los niveles mínimos de desempeño o competencia que se exigirán de los alumnos. Estas decisiones se sustentan en el análisis de los objetivos y contenidos de los programas del plan de estudio.

Los componentes de una planeación adecuada son:
1. Definición del dominio o del atributo latente a evaluar.
1. Usos que se darán a los resultados de la evaluación.
1. Consideraciones de restricciones en tiempo, medios y condiciones de aplicación.
1. Especificaciones de los aspectos del aprendizaje a evaluar y de los criterios de ejecución.
2. Selección de las técnicas e instrumentos para recabar la información del aprendizaje.
1. Elaboración de
los instrumentos y plan de verificación de su eficacia.
1. Especificación de los parámetros estadísticos para asegurar el nivel requerido de dificultad y confiabilidad.
1. Formulación de los procedimientos de estandarización de los instrumentos.
2. Determinación de otras actividades para evaluar la validez de los instrumentos.

Antes de iniciar cualquier acción, es indispensable hacer las especificaciones pertinentes, para después seleccionar los materiales que tengan congruencia con el plan preconcebido. El desarrollo del esquema requiere una detallada consideración de los objetivos y contenidos de las unidades de instrucción que contienen los programas de estudio. Es el de desarrollar una tabla, seguida de amplias categorías que pueden ser subdivididas de acuerdo con la naturaleza de la instrucción y la complejidad de sus finalidades. Para asegurarnos que el campo ha sido adecuadamente considerado, tanto en los contenidos, como en el tipo de conducta que se deberá manifestar o utilizar.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario